De vuelta: el secretariado de movilidad
Posted in Berlin by mortiziia on Mar, 08/08/2006
La ausencia de mensajes desde mi vuelta no se ha debido a la desenfrenada vida social que tengo aquí: nada de salir, nada de quedar, nada en un sitio donde, de todas formas, no hay nada que hacer. Pensaba escribir sólo un mensaje de despedida coincidiendo con el aniversario de la apertura de este blog, contando la vuelta y todo lo demás, pero el incesante palpitar de mi yugular ha propiciado la aparición de este mensaje intermedio, que podría haber sido titulado “Cuestiones burocráticas n+1″. Si seguimos con los términos matemáticos, el límite de mi paciencia tiende a infinito y el de la competencia de los empleados del secretariado de movilidad, a cero.
Me he levantado temprano esta mañana para irme a la estación de autobuses, para llevarme un disgusto considerable: ya no estoy en Alemania, amigos, y esto se nota sobre todo en el transporte público, el volumen de coches en las carreteras y el estado de las mismas. Hay un autobús Marbella-Málaga a las 8:45 directo que tarda unos 50 minutos para un recorrido de 57 km por autopista: podéis calcular vosotros mismos la velocidad media del cacharro. Ese lo he perdido, claro. El siguiente autobús directo a Málaga es a las 10:15. ¿POR QUÉ? Los autobuses directos hacia el aeropuerto salen diariamente cada 45 minutos desde las 5:30 am hasta las 23:15 pm, lo he descubierto hoy; los directos a Málaga pasan cada dos horas de lunes a sábado desde las 8 am hasta las 20 pm. A partir de ahora tendré que irme al aeropuerto y desde ahí coger tranquilamente la línea urbana que lleva al centro. Bueno, ¿qué he hecho? He cogido el autobús en ruta de las 9.15, y he llegado a la estación de autobuses de Málaga a las 11:07. Dos horas. Para llorar.
Otro autobús para subir al Campus de El Ejido, he dado unas cuantas vueltas antes de encontrar el susodicho Campus (yo estudio en Teatinos y he estado dos veces en El Ejido en seis años, ambas veces me llevaron en coche) y al llegar he entrado en la primera facultad que he visto con la puerta abierta y un enorme cartel, “BECAS”, sobre la cabecita de la funcionaria del mostrador.
-Hola, vengo a entregar los documentos del fin de la estancia Erasmus.
—¿De qué?
-Los documentos de Erasmus. ¿Dónde está la oficina de relaciones internacionales?
—No, no, de eso no hay aquí, es en Teatinos.
-En Teatinos hay un subsecretariado sólo para informar, el tema de los papeles se lleva aquí.
—Ah, pues… no sé… esto es la sección de becas.
-Mire por favor dónde está el departamento de movilidad, el secretariado de movilidad, la oficina de relaciones internacionales… como quiera que se llame, está en este Campus. El nombre de la persona encargada es Fulanita Detal., si busca su despacho en la base de datos…
—Es que yo de Erasmus no sé nada. Mira aquí enfrente, que está la facultad de industriales, a ver.
Uno, dos, tres.
Cuatro, cinco, seis.
Yo me calmaré.
Todos lo veréis.
Estoy pagando con el dinero de mis tasas a esta gente para que encima sea yo la que les informe de qué se hace en cada campus.
Me he ido a Industriales (sabiendo de sobra que ahí no era) y ahí tampoco sabían nada. Me han enviado al Pabellón de Gobierno. En el Pabellón de Gobierno me han dicho que estaba en el Pabellón de Gobierno Adjunto. He recorrido todos los edificios del campus de El Ejido; sólo me ha faltado la facultad de Ciencias Económicas, y porque estaba cerrada. En efecto, en este Pabellón de Gobierno Adjunto estaba la oficina de movilidad. He llegado, he sacado mis papeles y he dicho a lo que iba. Había dos personas. Se han mirado con cara de póker. Me han mirado a mí. Uno de ellos me ha dicho: “Eh… pues… déjalo aquí, encima de la mesa.” He hecho una pregunta acerca del convenio financiero. Se han vuelto a mirar entre sí.
—Verás, es que aquí no hay nadie encargado de los Erasmus ahora. Todo el mes de agosto están de vacaciones y claro…
-Pero bueno, en el convenio está estipulado que tengo que entregar este papel en el plazo de una semana desde mi vuelta a España y en el peor de los casos, ANTES del 30 de agosto.
—Ya, bueno, déjalo ahí.
-¿¿No ha venido ningún estudiante Erasmus más a traer estos documentos de vuelta??
—Sí, sí, pero todos en julio, cuando todavía estaban los responsables de Erasmus.
-Bueno, y ¿por qué me obligan a traerlo antes del 30 de agosto si no va a haber nadie para atenderme?
—Nosotros de eso no tenemos la culpa…
Ya sé que ellos no tienen la culpa. Las cosas simplemente funcionan así de mal. Estos individuos, por no saber, no sabían ni lo que tenía que entregarles: podría haberles dejado allí un papel con una etiqueta de Anís del Mono como sello y les habría parecido estupendo.Y son los encargados de Movilidad durante todo el mes de agosto. Tampoco sabían, naturalmente, lo que tengo que hacer para que me ingresen el dinero de julio, ya que por defecto si te vas para un curso completo la UMA te da la beca para nueve meses, y yo he estado diez (tendría derecho a beca durante doce meses). 200 euros que se me van a perder en el aire, lo estoy viendo venir.
Mirando las asignaturas… en el peor de los casos de tener que hacer absolutamente todo lo que no he hecho este año, tengo 6 asignaturas (teniendo en cuenta que me convaliden lo que OBLIGATORIAMENTE me tienen que convalidar: la libre configuración y la asignatura de traducción especializada de alemán). Si tengo suerte (JE) podría convalidar Procesamiento del Lenguaje Natural y hacer otra optativa de la que estoy ahora matriculada en la convocatoria extraordinaria de diciembre, para así ahorrármela en la matrícula. Una optativa más tengo que hacer por cojones: la que me dejé el año pasado.
Intento verlo en positivo. Como mucho, seis asignaturas, y se acabó.
La vuelta es muy difícil. Mi madre ya ha insinuado que me ayudará a pagar un piso en Málaga. Es evidente que en la práctica mis padres también prefieren soltar los cuartos antes que tenerme en casa.